Como consumidor, uno no suele detenerse a pensar lo que hay detrás del proceso de producción de una fotografía, especialmente de alimentos. Vemos las imágenes que tenemos frente a nosotros e inmediatamente las asociamos con sensaciones que hemos experimentado, como hambre, frescura, satisfacción. Al estar del otro lado de la cámara, como fotógrafos de un producto, sabemos que no es fácil hacer que una imagen se vea de cierta forma, requiere mucho trabajo que, muchas veces, consiste en “maquillar” el objeto para ocultar o realzar ciertos rasgos, de modo que provoquen la respuesta esperada en el espectador.
Es así como se prepara una fotografía para bebidas frías. Como bien señala la lectura, es muy difícil trabajar con un control exacto de la temperatura de las bebidas, mantenerlas a la temperatura que provoque el efecto deseado no es algo práctico, por lo que se utilizan otros métodos, como rociar glicerina para dar una apariencia de “recién salido del refrigerador”.
Para fotografiar botellas y copas, la lectura recomienda que se resalte su cualidad transparente, tomando las fotografías a contraluz, y reforzando la sensación cristalina de los materiales, utilizando espejos para reflejar el producto. En el caso de las latas, ya sean de refresco o cerveza, queremos que tengan un efecto “empañado”, que se puede lograr con un barniz mate, y una vez más se usa glicerina rociada con un cepillo de dientes para simular gotas de agua.
Para contextualizar la toma, se propone el escenario de situar la lata en una mesa de cristal, rodeada de hielos artificiales. Esta situación requiere de especial atención al hacer la medición de luz, ya que los hielos reflejan la luz de maneras irregulares; sin embargo, con ayuda de las recomendaciones que se exponen en la lectura acerca del número F y la forma correcta de medir la iluminación trabajando con estos materiales, podemos lograr resultados realmente interesantes, además de visualmente muy atractivos.
Algo que debo comentar porque fue de especial agrado para mí fue la consulta de las fuentes externas, de los ejemplos de fotografía de bebida, sobre todo los de Ray Massey, que son realmente piezas visuales de un nivel raramente visto, no se detienen en fotografía, se incorporan completamente a áreas del diseño gráfico con las que yo, como diseñador, me puedo identificar. El trabajo de este hombre es una maravillosa fuente de inspiración.
Excelente reporte, muy bien por tus comentarios y reflexiones sobre las cuestiones técnicas de la toma de bebidas, en especial del ejemplo que se colocó en el apunte. Me alegra que hayas visitado la web de Ray Massey, pues como lo mencionas, está realmente enfocado al diseño. Tarea revisada.
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